Hoy os traigo un post de esos superinteresantes, así que afilen sus narices que empezamos. Una de las principales funciones del sentido del olfato es alertar ante posibles peligros. Pero hoy en día, para los seres humanos, no es algo tan vital como lo es para los animales. Actualmente hay olores que nos producen rechazo o incluso miedo. Pero, ¿A qué huele el miedo?
Después de un pequeño parón de verano, volvemos a la rutina. Hoy os traigo un post sobre mi último viaje a Perú, la pena es que no os haya podido traer todos esos olores que me he ido encontrando por el camino. Este año he tenido la gran suerte de poder viajar un montón, una de las cosas que más me gusta hacer. En Nueva York encontré originales colonias con olor a pizza, a tormenta, o a Play Doh. En Beijing, olores fuertes y contundentes no aptos para olfatos sensibles. Pero, ¿A qué huele Perú? Sigue leyendo y lo descubrirás. Realmente es uno de los viajes más impresionantes que he hecho. La cultura, el paisaje, la historia, sus gentes... Son tan diferentes pero tan cercanos a la vez que desde el primer momento te sientes como en casa.
Palabra de origen griego que significa "mezcla de sentidos" en un mismo acto de percepción. Una persona sinestésica puede ver sonidos, oir colores... Experimenta los sentidos de una manera diferente a lo habitual. Se conocen hasta 60 tipos de sinestesia, algunas realmente increíbles como el sabor que experimentan ciertos sujetos con los números.
Los olores están mucho más ligados a las emociones de lo que se puede pensar en un principio. Esto es debido a que la información olfativa llega a los centros más primitivos del cerebro, entre los que se encuentra la amígdala cerebral. Su papel principal es el procesamiento y almacenamiento de las reacciones emocionales. Es por ello que los estímulos olfativos nos pueden emocionar, relajar, animar... Determinados olores pueden modificar estados de ánimo. Por esta razón es muy interesante la aromatización de espacios en los que pasamos mucho tiempo. Las diferentes habitaciones de nuestra casa, la oficina, el coche. Son algunos de los lugares que podrás aromatizar según tus necesidades emocionales.