Recuerdo hace muuuchos años un capítulo de Se ha escrito un crimen en el aparecía un precioso invernadero lleno de flores, desde entonces me encantan estos pequeños y luminosos espacios. De momento, me conformo con mis dos balconcitos en los que ya he plantado el minihuerto que me regalaron los Reyes Magos.
Hoy os traigo un post de esos superinteresantes, así que afilen sus narices que empezamos. Una de las principales funciones del sentido del olfato es alertar ante posibles peligros. Pero hoy en día, para los seres humanos, no es algo tan vital como lo es para los animales. Actualmente hay olores que nos producen rechazo o incluso miedo. Pero, ¿A qué huele el miedo?
Hoy quiero compartir con vosotros lo emocionada que estoy con mi nuevo perfume personalizado. Llegó hace un par de días, y ya es la estrella en el estante de mi baño.
El olor de un perfume es algo tan personal, que es importante elegir una fragancia con la que nos sintamos muy a gusto y sea un reflejo fiel de nuestra personalidad. Hay gente que lleva el mismo perfume desde hace años, y gente que va probando con la esperanza de llegar a encontrarlo alguna vez. Los gustos pueden ir evolucionando, y las situaciones cambian. Por eso lo importante es utilizar un perfume acorde con el momento en el que se está viviendo. Seguro que piensas que eso suena muy bien, pero realmente quieres consejos prácticos que puedas utilizar en el momento que te enfrentas a los cientos y cientos de botes que hay en las perfumerías, pues allá vamos...
Hoy os voy a contar algunas cosas muy interesantes sobre marketing olfativo. El sentido del olfato está empezando a destacar como una herramienta de marketing muy potente. Según un estudio de la Universidad de Rockefeller en Nueva York (1999), el ser humano recuerda el 1% de lo que toca, el 2% de lo que escucha, el 5% de lo que ve, el 15% de lo que prueba y el 35% de lo que huele. Una gran razón para que valoremos la utilización de olores en las estrategias de marketing.